6/9/2013

Hibernatus

Tomado de West Havana.
El Bibliotecario escupió algunas maldiciones mezcladas con algas y agua mientras salía del mar, extenuado; no lo podía creer aun, pero tendría que aceptarlo y seguir con esa especie de maldición.

Había sobrevivido, había intentado los más raros pactos con el escritor, y aun así todo lo había sobrevivido; claro, comprendió finalmente, en esta dimensión suya la muerte no existía, él era un personaje de ficción, y por tanto era eterno… al menos mientras viviera el autor; porque este le era como Dios, y así lo sostenía a él como el dios de los humanos a su creación -volvió a maldecir-. Podía desaparecer, pero eso era solo eventual y nunca definitivo; en esta dimensión suya, una vez que se existía era para siempre, incluso sin que la suerte que eso le depara fuera importante.

Caminando por la playa halló un caminito que se retorcía, internándose en la uva caleta, y en lontananza vio una torre medio derruida; a ella encamino sus pasos entre maravillado y curioso, y resignándose ya a esta sobrevivencia suya. El letrero caído a un costado del camino lo dejó estupefacto, anunciaba la entrada a Nuevo Songo del Norte; pero se repuso, pues comprendió que aquello formaba parte de su pathos, que era literario, y en algún momento le encontraría el sentido.

La casualidad no existe, aquel lugar común de los seres humanos era terriblemente estricto en su caso; y así, entre resignado y todavía curioso, se adentró en la destruida ciudad, dirigiéndose a la torre, que -adivinó- había cobijado al Manierista. No lo esperaba, pero tampoco le causó sorpresa el hallazgo; allí, en la primera planta y como para que lo viera el primero que entrara, estaban ellos en sus sarcófagos.

En realidad se trataba de neveras, cuyas puertas de cristal revelaban al personaje que las ocupaba; y en la primera estaba la princesa Unisexy López, congelada en un gesto eterno de su eximia dance du petit chian; luego se reconoció a sí mismo, casi como si enfrentara un espejo, en los rasgos helados del Manierista, que era como un reflejo suyo. Más allá, como no podía ser de otro modo, un refrigerador de tres puertas cobijaba a Leididí Usnavi Burundanga I; a la que el librero miró por primera vez, comprendiendo el extraño destino de su amigo.

Al lado de esta nevera estaba el interruptor que detendría y revertiría este proceso de hibernación de Nuevo Songo, donde él imaginaba los sótanos llenos de neveras llenas de gente; pero él no sabía si quería hacerlo, la posibilidad lo tentaba, pero… sin aquellos ojos azules del General Victoreto…

El Códice Thamacún en Kindle.

4/2/2012

Otra introducción a la literatura cumberlandiana

La reciente publicación electrónica y unificada de El códice Thamacún requeriría ciertos ajustes acerca de su propuesta; porque al fin y al cabo, sí es cierto que se trata de literatura fundacional y utópica, además de que confirma las teorías acerca de las facultades reflexivas del Arte como verdadera alternativa ante la insuficiencia de las convenciones filosóficas.

A fin de cuentas, esta contradicción se basa en que el Arte retendría una capacidad reflexiva ya dada en su naturaleza formal; mientras que las prácticas convencionales del conocimiento, en la filosofía y la historia, se harían ineficaces por su atribución de significado a esa capacidad gnoseológica innata a la imagen como representación. En este sentido, la literatura estelar de El Códice Thamacún tendría su estelaridad en su carácter esperpéntico y espontáneo; con lo que no estorbaría con sus [pre] supuestos éticos la comprensión de lo real como es en sí, que es lo propio del Hedonismo como su eficacia. En verdad, la construcción intelectual habrá de tener alguna consistencia; siquiera la que le comunique el ser intelectual al que pertenece como facultad suya en la que extenderse, porque la propiedad de los hombres en tanto efectiva es una continuidad de los hombres mismos.

Cuando los católicos cercaron Mont Segur, afirma la leyenda que los cátaros escaparon por grutas desconocidas; y Mont Segur era nada, pero el tesoro cátaro aún puebla la historia de los hombres, y ha provisto maravillas. Así también, en un artículo anterior acerca de el Hecho, se afirmaba que los habitantes del Oeste [cubano] se salvaron de la arremetida del Este perverso saltando a otra dimensión; y hoy, en un intento de disolución de Crónicas de Nuevo Songo, se actualizaba el fenómeno, con un salto que es dimensional pero reflexivo y no interiorista sino de individualidad; que no es interiorista porque comprende también la determinación del entorno a partir de la integridad ética y la decencia, y no la sublimación [intelectual] de valores prácticos con inconsecuenias.

La disolución del Hecho tiende así a perpetuar la misma dinámica de lo histórico, porque como fenómeno es dialéctico; no obstante, la permanencia no es el sino de ningún canon, sino dejar una huella que tiene valor referencial. Esta edición de El Códice Thamacún es un homenaje al mejor tiempo de la blogosfera, que pudo concretarse en una literatura; cuyo valor simbólico, además, actualiza su poética, para desmentir su usurpación corruptora, como el gobierno de Mont Segur.

Tomado del blog DirtiCity.

6/1/2012

El quinto día de la Nueva Vida (Din)

Por: Bên Zohar

El gato que juega con el lagarto no es asesino sino curioso, y es más probable que el lagarto muera de un síncope que de la felina garra; y si el lagarto aceptara la existencia del felino, lo más probable es que este deje de ser la mala suerte para convertirse en la mera dificultad que lo fortalezca.

Hay un gran mérito en jugar con el más grande aunque no deje de ser peligroso, justo porque es el más fuerte; pero después de todo, la diferencia entre los niños y los adultos estriba en el precio del juguete, que existencialmente en un caso no es peligroso y en el otro sí.

Afirmó San Pablo en el arrebato que cambió su dirección pero no su naturaleza violenta, que cuando era niño pensaba y actuaba como niño, pero que de adulto dejó de hacerlo como niño y lo hizo como adulto; antes veía en enigmas, como en espejo, pero entonces -que no es ahora sino cuando viva en su apoteosis- verá como es visto, porque es en eso que consiste la victoria.

[Abre Señor mis labios, y mi boca proclamará tu alabanza] Esta es la revelación escrita en plena celebración de las vísperas, y es incompleta porque carece de datos aleatorios; pero toda revelación es incompleta, porque no hay ojo que pueda abarcar el paisaje inmenso de lo que se le revela; y la vida en conocimiento bien puede ser la humildad para vivir en el desconocimiento, que suele ser la piedra en que nos alzamos para agrandar el radio visual.

Mas aun el hombre ha de ser más humilde que eso, pues incluso en el radio que puede abarcar los objetos ocultan otros objetos y proyectan sombras; cada resquicio es un pliegue en que la realidad oculta cosas que han de interferir y forman parte del paisaje, tanto buenas como malas, y la emoción de la vida consiste en su misma incertidumbre.

Fue en el día quinto que Dios separó a los animales en especies con el propósito de crecer y multiplicarse, en el mismo día que hizo a Adán; por eso ha habido que hacer correcciones después de la purificación, y mover la mutación de Kether a Din; porque Titsum era en realidad el cero, tras el que las cosas sólo pueden ser imaginadas, y entonces Kether era el uno.

El quinto día es el día de la Justicia [Din], que es también el Poder, el Juicio y la Grandeza; de ahí el Behemot que el mismo Dios blandiera como su último argumento para avergonzar a Job, su razón; imbatible y desconocida, pues quién conoce la mente del Señor, quién le ha dado primero para que él le retribuya después, dice el salmista.

La luz ciega para que la revelación no sea comprendida, porque la naturaleza no se cumple en la comprensión sino en la realización; pero todo se ordena entonces como los sucesivos escalones en que orbita el mismo punto a lo largo de la espiral.

Veintiún puntos hacia adelante son veintiún puntos más arriba, porque la espiral es perfecta y sus cifras son necesariamente cuadradas; y así, si el quinto arquetipo es Din, es por justicia [orden y belleza] que la naturaleza se divide en los distintos seres.

Pero según la secuencia Fi, el veintiuno es la sexta posición, y eso corresponde a la Audiencia; por tanto el número clave es el anterior [13], que es el cuatro, un múltiplo de todas las secuencias oraculares, desde el I-Ching a Ifá.

Con la separación de los seres Adán nunca vio a la naturaleza muerta sino bullente, como el lugar en que se refugia Lilit cuando lo rechaza por causa de su prepotencia; es entonces el lugar de la rebelión [Justicia] como el espejo en que puede -o no- mirarse el hombre y aceptarse -o no- como es.

El quinto día de la nueva vida es el día de la justicia, que es el poder y la gloria; de ahí que sea el atributo con que Dios recibe la embajada del mundo antiguo antes de despedirla con un gorjeo.

Este día es por ello la mejor circunstancia para un hijo de Capricornio, que siempre tendrá la compulsión que equilibre con la necesidad de placer su excesivo pragmatismo; aunque deberá tener cuidado, no del signo que tenga en ascendente sino del que tenga en la luna, porque el ascendente sólo marca carácter [forma] mientras la Luna rige la compulsión.

Esto es importante pues la linea que separa al placer del vicio es tan tenue que parece gradual, pero no lo es; en algún punto específico la virtud deja de primar sobre el vicio, y por eso hay que caminar por esa sabana como un equilibrista por el filo de una navaja y no como un guerrero zulú.

Siendo un arquetipo de Justicia, y por ende de Espejo, puede estar sujeto a criterios equívocos en su racionalidad aparente; el reflectante debe tomar distancia y ponderar la imagen que le devuelve su naturaleza, y no tomar lo que ve como simplemente lo ve; debe saber, por ejemplo, que su Norte y su Sur son fijos pero no su Este y su Oeste, por lo que puede perderse entre sus propias evidencias.

En todo caso es una situación grave, ya que el error puede conducirle a contradicciones más profundas que en los otros seres; en tanto en él prima el reclamo de una naturaleza que no consiente en someterse a un error, ni siquiera si es propio.

Si el reflectante está cumpliendo una edad múltiplo de cuatro o cinco -o en menor medida de seis-, es probable que se encuentre en un momento de madurez; es decir, uno de esos puntos nodales, en que la experiencia acumula una masa crítica suficiente como para exigir otro nivel existencial al que no puede negarse.

Si ese fuera el caso, más le valdría al reflectante aceptar su cándida madurez y acometer las tareas que desea y que son el cumplimiento de su naturaleza; esa es la forma de canalizar la necesidad de placer con resguardo de caer en el vicio, que es un peligro latente para todos los humanos.

Siendo el día de la separación de los seres, el nacido el quinto día está obligado a discernir en qué gasta sus días; con quién y cómo son puntos capitales para este discernimiento, porque una vez sobrepasado el punto crítico nada tiene retorno, sólo confirmación.

Cada uno en lo suyo y con lo suyo, se puede recibir pero no dar, y aún lo que se recibe hay que revisarlo bien, no sea que contenga tentaciones impredecibles; lo que no quiere decir que no deba aceptarse sino que debe ser puesto en el estante adecuado, y quizás hasta oculto de la luz pública.

Conclusión teórica general:

No debe olvidarse nunca que incluso la Cábala es una racionalización reductiva, por lo que es un oscurecimiento de la Revelación para que pueda ser comprendida; esto se refleja en que su transcripción data del auge del neoplatonismo judío, y su esquema en el árbol de los sefiroths responde al de los arquetipos platónicos y el Órganon aristotélico.

No obstante esta reducción es funcional y legítima, en tanto transliteración de la secuencia natural [Fi] a la notación decimal; es decir, la reproducción artificial [cultura] de los ordenes naturales, que es al hombre lo que el hombre es a Dios.

Aun así, y según el mismo árbol de los sefiroths, la estructura decimal es sólo la determinación última; como los arcanos mayores, que sólo se explican en la lectura de los menores, que en este caso son los veintidós senderos que los comunican entre sí.

Curiosamente, en realidad se trata de veintiún senderos y nueve sefiroths; ya que el décimo, igual que el sendero correspondiente y que -a diferencia de los otros casos- es unidireccional, se saca por inferencia, como resultado necesario.

Todavía, hay que reconocer que su suma total [32] es la exacta mitad del I-Ching [64], que en realidad es la duplicación de 32 trigramas; igual que es una duplicación de la cifra original del oráculo de Ifá [16] y un múltiplo para su cifra final [x8].

4/1/2012

El imperio del color naciente

Hoy es una flor, no cortada, contemplada en su propio silencio y su hechura perfecta; es otra cuenta en espera de esa promesa del momento en que adornarás al señor, que se prepara como un ejército poderoso.

Cuando Guillermo de Baskerville descubre la entrada a la biblioteca, no es el personaje de una novela de Humberto Eco; en realidad es la revelación titilante de una dialéctica escondida, en que un oscuro cromosoma muta, y la vida cumple otra estación. Es en ese momento que se abren las oraciones, todas, musitando el "abre Señor mis labios, y mi boca proclamará tu alabanza"; porque no se reza para pedir, sino para constatar la grandeza del mundo y el lugar perfecto que tenemos en él, incluso o sobre todo ese momentum que podemos vivir.

Hoy una flor azul trajó remembranzas de otro tiempo, que aún no ha sido pero que siempre ya ocurrió; el imperio de un color como el acto de la más encatadora prepotencia, en que un príncipe antiguo recibe el favor de las muchachitas del pueblo. En dos días más Dios se colocará el último atributo antes de recibir le ambajada del viejo mundo, a la que despedirá después con un gorgeo de bebé; ¿acaso eso no es suficientemente maravilloso? Debe de ser por eso que los antiguos achacaban a la obstinación la falta de fe, que es falta de encantamiento propio.

Más lejos llegaron aún los crueles del Antiguo Testamento, concluyendo que Dios cegaba a los que quería perder; sólo que el Cristo afirmó que "Todos estaban equivocados", incluso los que tuvieran razón, porque [¡este es el misterio!] Dios ciega a todos para que puedan sorprenderse con su belleza cuando les abre los ojos. En algún lugar de algún evangelio, a Jesús le muestran un niño ciego y le preguntaron quién había pecado, si él o sus padres; y Jesús les respondió que ni él ni sus padres, sino que era así para que pudiera manifestarse la Gloria de Dios, y lo sanó. ¿Ves?

Hoy la cuenta del rosario no fue el desgaste de una piedra preciosa ni el revoloteo de una moneda de oro en la oscuridad de un lago, sino una promesa arrancada con uñas y dientes por la serena belleza de una flor; que refrescó mi memoria con el recuerdo de los dos zafiros de tus ojos resplandeciendo en el pálido algodón con que refulgías ante mí, concentrando en ti mismo el Paraíso de los sufíes.

3/1/2012

Kether

Hoy lancé una moneda al lago oscuro del futuro, ya sólo me quedan tres, y el lago no se despereza; no revela nada, se ha tragado el brillo de esta cuenta de cándido rosario, como una fiera que se traga a la mariposa amarilla de mi moneda.

Pero yo sé que en esta prueba de fuerza sólo yo puedo ganar, sólo yo sé que la tenue princesa que él atesora no le sirve de nada allí prisionera; ella sólo es algo cuando se realiza como mi alma y mi propia naturaleza, mi expresión continua, yo mismo. Por eso rezo, una piedra preciosa ayer, una moneda hoy, qué será mañana; poco importa lo que será, porque será y será grandioso, como sólo puede serlo el caminar bajo los cipreses de la mano de mi compañero.

Reza un evangelio apócrifo que José salió de la caverna en que estaba la Virgen buscando la ayuda de una partera; por el camino vio que todo se detuvo, como en el cuento de la Bella Durmiente, los pájaros en el aire igual que sus cantos, el agua en las acequias igual que su humedad, las nubes en el cielo igual que su sombra.

José supo entonces que que ya el parto había ocurrido, porque tanta espectativa sólo podía ser por la llegada del Dios que él esperaba y cobijaría; así miro yo al follaje por mi ventana, y a los autobuses en la carrera matinal y los botes en los canales, detenidos hasta el día cinco de la nueva vida; el día en que se coloca su último y más grande atributo, el que le confiere la belleza y la fuerza, y que es mi amor como una corona del Universo, el arquetipo supremo que los judíos de España descubrieron que se llama Kether.

2/1/2012

Lever


La víspera había sido hermosa porque contuvo el desgaste de una piedra preciosa de la sarta de cinco que componen su pequeño rosario de la apoteosis.

Él iba hoy a una primera audiencia pública, en la que se dan y se reciben los dones y las gracias. Todo, para él, era una espiral profunda y plena de significados como los pliegues de su manta en los que siempre se explica la realidad.

Cuando amanecía, él acometió una liturgia: la de levantarse y vestirse, que ha sido de gran importancia para los representantes de poder político.

"Y como todo es igual [mecánica = dialéctica] así ha de ser también para los representantes de otros poderes, como el amor o la alegría, o ese extraño y alambicado poder de escriba de códices reveladores del mundo", reflexionó.

Hacia el siglo XVIII, esa liturgia era de origen francés, y se llamaba el Lever [levantarse]; pero ya desde mucho antes existía y aún se practica la de vestir a los sacerdotes con sus atributos de modo simbólico, al momento de su consagración episcopal.

Esa audiencia se antojaba como un nuevo inicio: el comienzo de otra ronda en la carrera loca en espiral, una nueva leyenda en forma de caracola, una iglesia cuyas ruinas como enramado de robles se recomponen.

"¿Te das cuenta lo que significa que justo antes de recibir a la embajada del mundo antiguo, Dios se vistiera de ti?", le dijo.

26/12/2011

El ocaso (acaso) de los dioses

- La inmortalidad es la peor pesadilla.
 
- Suena extraño que lo digas. Estás difunta desde hace siglos. ¿Ahora es que te vienes a dar cuenta?.

Él se acarició la barba descuidada y la tomó por incorregible. Acarició a sus hijos. Ella venía de la Tierra. Tendría alguna de sus fingidas resacas (estaba de moda hacerse la mortal).

- Lo que me molesta de estar muerta es que todas crean que soy yo, tan ignorantes.

Él adivinó el discurso que vendría, y se resignó a oír hablar de Nuevo Songo y del fracaso. Puso al máximo el volumen de los truenos, como indicando lo bajo que habían caído desde que aparecieron nuevos dioses.

Sí, fueron dioses algunas vez, pero entonces... su ámbito era el mundo. No las márgenes. El mundo y el ultramundo eran lo mismo: eran su reino.

Intentó olvidar pero no pudo. El estruendo no lo distraía... sólo lo salvaba pensar en Nuevo Songo, ese dominio incomprendido que tantos hijos le dio. Eso lo era todo. Nadie adivinaba la trascendencia de ese Reino que no era de ningún mundo. Nadie. Salvo él. Sentimientos paternales.

Sólo el Bibliotecario sería capaz de salvar ese reino de la inopia, de la mediocridad, de la Nada.

Era el Bibliotecario heredero de la Casa de David. El poseedor del Kindle originario.

Pertenecía el Bibliotecario a una estirpe real emparentada con los dioses. Era uno de ellos: era un príncipe de otro confín, de aquel donde oro y diamante se fundían con el signo del origen en la boca de donde brotan los ríos.

Y entre vapores del verano y ensoñaciones del invierno, él, que no tenía estaciones, se durmió.

Había renunciado a mandar en los cambios de estaciones. Sólo jugaba. Ella no había renunciado a callar.

Él no se inmutaba porque la paciencia es el don de los eternos.

Se durmió (eso sí. Pensando en Nuevo Songo) ¿Acaso sería posible una resurrección?. Entonces, se durmió: soñó.

20/9/2011

Las Cábalas de West Havana

La imagen de la hacedora de máscaras regresó a la mente del bibliotecario, de algún modo era Alice on the wonderland; no era para menos, la artesana no tenía ni idea de la gran trama de la que era sólo un eje.

Su ingreso en la cofradía de las lilíticas tenía los visos de cierta ingenuidad conspiradora, sólo que el libro de las Lilíticas existía; y eso ya era otro asunto, porque hablaba de un protocolo que había que cumplir, y que de algún modo incluía a los treinta y dos perfectos, que sostienen el engranaje del mundo...

LEER LAS CÁBALAS EN WEST HAVANA IN EXILIUM TREMENES

CÁBALAS I

CÁBALAS II

9/9/2011

Vetero Club y el Imperio de la Femeneidad Total


Carta de El Bibliotecario a Justin Case


Querido mío: Perdona que me meta en este Códice tuyo, pero seguí el link a la tiendita de las máscaras, y es obvio que la tal Alice está en el secreto del vetero Club; el pobre patriarca ni se imagina que Alice forma parte de la cofradía femenina que hace rato esperaba por la Sacerdotisa, para imponerla en el Vetero Club, y que a ella se debe que le diera el empleo a la tal "Regina" que todos conocemos muy bien por sus andanzas en el Códice Thamacún. 

De hecho, Alice es una mera aprendiz de esta rama doblemente oculta del Vetero Club; porque todo hay que decirlo, y el Vetero Club es una organización secreta de varones viejos y arrugados intelectualistas; alrededor de la cual se formó otra sociedad secreta, por eso lo de doblemente secreta, que trata de penetrar la primera para imponer a la sacerdotisa, y que el mundo logre la paz con el imperio de la femeneidad total. 

Créelo o no, pero eso tiene que ver con la desaparición de Lilit, la primera esposa de Adán, de los libros antiguos; porque Lilit, sabiendo lo que se venía, preparó su propia casta, después de todo ella también era espiritual, era un espíritu de la naturaleza. 

Qué casualidad que la historia de Adán es con una serpiente, ¿no?; lo que no dice nadie es que en muchas tradiciones no es una manzana sino un higo el objeto del pecado, y lo cambiaron por las connotaciones sexuales del asunto, ¡siempre es el sexo!; pero fíjate que hasta los judíos, para hablar del sexo, dicen "y conoció a su esposa" o "a su esposo". Créeme, esto se está poniendo Spinoza Spinoza cantidad.

El Bibliotecario


Lilit en Wikipedia

8/9/2011

Vetero Club: Renacimiento

Por Justin Case

Hay bellezas que golpean; bellezas brutas. La hay sublimes, que te elevan, y delicadas, que uno siente que las puede romper con sólo mirarlas. Y hay otra clase de belleza: la pura, la inefable; la absoluta, la incorrupta; la de las barbas de Dios.


Ella estaba en el lugar más bello de la Tierra.

La clave se la dio el Libro egipcio de los Muertos, esos sortilegios que en el juicio de Osiris ayudaban a salir al día y preparaban al difunto para un nuevo amanecer.

Siempre que quería renacer --sin tener que matarse o que morir-- venía a este sitio; al lugar más bello de la Tierra.

Dentro del Libro de los Muertos, Victorio había deslizado una nota que daba la clave del misterio de la serpiente bicéfala: “Es un símbolo de permanencia porque la Eternidad consiste en el constante renacer”. Estaba claro: un ofidio de dos cabezas jamás podría morderse la cola y agotarse en el ciclo permanente de la repetición innecesaria. Era una criatura predestinada a mirar por siempre hacia adelante sin perder la vista atrás. En eso consistía precisamente el renacimiento. Por eso era el símbolo del Vetero Club. Por eso ella estaba donde estaba.

Era la Toscana italiana el lugar más hermoso del planeta.

Era la cuna del Renacimiento. Era el sitio al que la conducían todos los encantamientos y donde hallaría las claves del secreto que indagaba. Alquiló un Citroen descapotable de la década de los setenta y se hizo a una campiña de proporciones perfectas.

Ese paisajismo medieval renacentista encarnaba la armonía entre Dios y el Hombre, y esa relación secreta entre la creación humana y la divina le inspiraba la paz que únicamente origina la belleza incorrupta. De las colinas ondulantes a los campos de girasoles había una prolongación tan natural como de los cipreses a los viñedos y de los sembradíos a las antiguas murallas de los pueblos, las cuales en agosto eran de las mismas tonalidades amarillentas de la tierra.
El que veía era un campo diseñado por el Hombre que en el Renacimiento llevó la piel de Dios. Ella pensó que ningún lugar en el mundo ofrecía esta armonía tan químicamente pura entre arte y naturaleza.

♣♣♣

Ella renacía en un sueño recurrente. Soñaba con las ruinas espléndidas de una ciudad clásica, de palacios derruidos, columnatas arruinadas, bajorrelieves rotos y pórticos abandonados. Pudo reconstruir cada uno de ellos en aquella Florencia, donde una vez cobraron vida las viejas piedras muertas atenienses.

Desde que cruzó el Ponte Vecchio supo que el río Arno era una frontera de la que saldría renovada. Que era su propio Rubicón. Le costó ajustarse, recomponerse, ante la visión de la belleza magna. Buscó un hotel pequeño en Oltrarno, un lugar sin pretensiones, porque sabía que viviría afuera y dormiría este verano sobre mármoles sagrados, aunque luego se cambió a un hotel cerca del Palacio Pitti, porque deseaba estar cerca de los jardines del Bóboli. Tras un período de contemplación y privaciones puedo vivir su zarza ardiente: vaciarse de todo y ver Florencia con sus ojos limpios.

Entonces, la serpiente bicéfala comenzó a aparecer en todos lados.

La primera vez que la avistó fue en la Sala de los Lirios, del Palacio Viejo. En el artesonado y el frontón aparecía el símbolo entre niños, amigos del Bautista, que jugaban con guirnaldas. Después le habló el Giotto, en la sala Dos de los Uffizi. Entre adoraciones de magos, santos, mártires, y entre vírgenes de cuello largo, volvió a emerger la sierpe renacentista. Lippi, los Pollaiolo, Boticcelli, la Alegoría de la Primavera... todo le hablaba de una cofradía: el nacimiento de Venus y de la Calumnia, el gabinete de las Miniaturas, la Virgen del Jilguero, la Virgen de las Arpías... todos los rostros malvados y sublimes de los Médicis lo mismo le decían. Y sobre todo le hablaba Brunelleschi, el eterno Brunelleschi.

♣♣♣

Observando el arte de los manieristas lo supo todo. Los grandes maestros, incluso los aprendices, del humanismo florentino, que acabó siendo el Renacimiento italiano, pertenecían a ese club, al Vetero Club, que atesoraba un secreto compartido por los grandes, por el Veronés, por el Angélico, por el Tintoretto, por el Caravaggio (se hacía obvio en la Medusa), por el Parmigianino. Y sobre todos, y sobre todo, por Miguel Ángel. De vuelta al Palacio Pitti se percató de que la Camerata Florentina, la que inventó la ópera, también pertenecía a aquel selecto club.

Volvió a ver la serpiente de las dos cabezas en un Baco adolescente; en la abigarrada barba de un Perseo en la Loggia de la Piazza della Signoria. Dio gracias a Cellini, y se volvió hacia el homoerótico Menelao sosteniendo a su Patroclo. Veía el símbolo en todas partes, hasta en la ignorancia suprema de los turistas en masa. Se sintió parte de un club antiguo y una persona nueva. Dónde renacer si no en Florencia.

♣♣♣

Andando una pequeña calle, entre Santa María Novella y la Capilla de los Médicis, hizo el gran descubrimiento: una tiendecilla taller donde se cultivaba el arte recóndito de hacer máscaras.

El profesor Agostino apenas la miró. Es más, groseramente le ignoró el saludo. Se sintió una máscara más en una tienda de máscaras; en el apogeo de su existencia. La hija de Agostino, Alicia, se paseaba por allí, ocupada en la confección del rostro del Caravaggio, e Inga pudo ver una figura obesa, ¿una ayudante?, que se movía con cierta cadencia, con un meneo peculiar. Alcanzó a escuchar que a la "ayudante" la llamaban Regina. Una mirada de Regina le sugirió complicidad, pero ella ya era más que las pequeñas cosas.

No recordó si estuvo horas o minutos en aquella tiendecilla. Ya se sabe que un segundo puede ser la eternidad y que basta un instante para la concepción de un ser humano. Supo de inmediato que había completamente renacido. Que aquellas máscaras le permitían dejar de ser ella; que ya no iba a ser más Inga; que Inga la Vikinga acababa de morir entre aquellas máscaras porque cambiar de rostro era cambiar de vida.

Luego de una eternidad y varias máscaras se compró un ejemplar de la Comedia del Dante y se puso el rostro del gran florentino despreciado por sus compatriotas, exiliado por sus coterráneos, denostado por los suyos. Al colocarse la máscara se convirtió en el gran bardo, el que haría del dialecto toscano la lengua de la Italia unificada.

Aún quedaban misterios por definir: el de la Dama Parisina, el de la desaparición de Jasón Cavalleiro. Pero al menos algo tenía claro: que ya ella no era ella. Que tampoco ella era él: que era sus máscaras. Supo que podía jugar a ser todos y muchos a la vez.

Ahora era Dante, capaz de recorrer, en el lugar más hermoso de la Tierra, todos los cielos y todos los infiernos. Ahora supo lo que era ella, lo que era él. Era la Toscana, y la Toscana era su meta. Su Beatrice.


De la serie Las aventuras de los Esforçados Cavalleros del Vetero Club

LEA ENTRADA EN EL NEO CLUB

CONOZCA LA TIENDECITA DE LAS MÁSCARAS

19/8/2011

Secuelas

Para una introducción a la literatura cumberlandiana IV


[Propiedad exclusiva del blog Crónicas de Nuevo Songo, no reproducir]

Tomado de http://dirticity.blogspot.com/

Todo juego es en algún modo una reproducción teatral de la realidad, y toda recreación formal [arte] es en algún modo un juego, por su sentido recreacional; de ahí el valor trascendente y mistérico del arte, entre las que resalta —por la peculiaridad de su exigencia sintáctica— la literatura. De ahí también, entonces, que en la literatura como en ningún otro arte se reproduzcan los principios mismos de los procesos existenciales en su determinación; y que por ende, toda narración sea una exposición de la dialéctica [mecánica] interna de los fenómenos. La primacía de lo épico en lo literario no sería gratuita tampoco; sino que respondería a esa misma dialéctica a que se alude, puesto que al fin y al cabo todo fenómeno es una fuerza [determinante] y toda acción lo es de fuerza, siquiera existencial, porque se puede lo que se puede y lo que no, pues no.

No es de extrañar así que el juego en torno a El códice Thamacún significara el fin de Cuba Inglesa; que como un imaginario con valor propio, madura hasta su apoteosis en el nuevo modo de la literatura virtual. Vale recordar que, en la mejor tradición de la radio y telenovela, el argumento del Códice lo impusieron sus lectores; no sólo a través del modo explícito de la encuesta sobre personajes, sino incluso en la discusión abierta sobre sus episodios y argumento. La solución de El códice Thamacún implicaba entonces la consumación de todas sus determinaciones, como advertía ingenuamente desde el principio; y la resurrección de Inga, como el Apocalipsis de Juan, marcaba el fin, en tanto cumplimiento cabal de una era.

Sólo que como el caos es imposible no es entonces posible, y la caída de Cuba Inglesa significaría una reconstitución en otro orden; incluso si a costa de un pasaje sacrificial, que curiosamente reproduce al super clásico del drama crístico, con las negaciones de Pedro, la traición de Judas y las falacias paulinas incluidos; Constantino mira por el rabillo del ojo, sabe que para él es la liturgia que se celebra y se da su lugar todavía. No obstante, hay otros elementos en torno a este desenlace, y se refieren al nuevo orden; porque si la sabiduría existe es porque existen los sabios que le dan consistencia, ella —como se sabe— es un concepto y carece de consistencia propia. De ahí que, existiendo los sabios, recurre el axioma del trascendentalismo sumerio; y si la perfección significa la muerte porque es la presencia misma de Dios, entonces el sabio se niega a ese paso final del conocimiento perfecto.

La destrucción de Cuba Inglesa por el esplendor fulgurante de El códice Thamacún apuntaría así a la búsqueda de un Vetero Club; un grupo de [viejos] conocedores, que por serlo se niegan a pronunciar el nombre que buscan los cabalistas afanosamente. Inga resurrecta buscará ese club, que seguramente será de varones avejentados en su formalismo y verrugosos de ansiedad por la inestable existencia; que la mirarán con desconfianza, sin saber que ella tiene más derecho que ellos a la membresía que usurpan, porque es la sacerdotisa. Sólo que ella misma no lo sabe, ni siquiera recuerda que es resurrecta; de ahí la importancia clave de la reina con papel malamente reajustado pero siempre fundamental, como siempre lo fue.

13/8/2011

Vetero Club: ángeles, gigantes y titanes

Por Justin Case

Una lluvia fina los arropaba en un manto de silencio; una lluvia lo suficientemente sutil como para no hacer ruido, típica lluvia inglesa.

Élla divisaba los narcisos de un jardín en apariencia silvestre pero lo suficientemente ordenado como para que se notaran los dedos verdes de una mano diligente. Concibió aquella casa como un juego macabro de apariencias. Salvo el fuego que crepitaba nada se movía. Finalmente él estiró la mano y de la estantería de encima de la estufa alcanzó la "Naturalis Historia", de Plinio el Viejo.

"Dos e iguales son sus cabezas, una donde debería acabar la cola", leyó. "Como si no le bastase una boca para verter veneno", remarcó la frase con deleite degustando un Pomerol. Se sirvió otro trago.

Desde la debacle de la isla de Vindobona, o como se llamara aquel sitio de donde supuestamente procedía y del que al parecer había borrado todo recuerdo, Victorio Boadiceo al dejar el asilo de lunáticos en el cual estuvo internado se había refugiado en una casa de piedra blanca en la campiña de Inglaterra, en los Cotswolds, donde jamás recibía visitantes, dedicado exclusivamente a la meditación trascendental.

Cuando ella tocó a la puerta él sabía que vendría. No porque Inga anunciara su vista, que fue inesperada y que no la decidió hasta pocas horas antes, sino porque él intuía por medio de la ascedencia extracorporal, según sus propias palabras, que había llegado la hora de volver a la mándala que es el mundo. Él le dijo: "Soy sólo un orate converso al jainismo, aunque no practico". Tras una ausencia casi física de varios minutos volvió a hablar.

"Anphisbaena, también conocida como anfisbena, amfivena, anphine, anphivena o fenmine". Abrió un Bestiario del Medioevo igualmente extraído en la repisa. Era como si hubiese estado preparando la vista. Había algo demasiado extraño en todo eso. "Estamos ante uno de los grandes misterios universales".

 Iba a tomar el Libro egipcio de Los Muertos pero vaciló. Agarró otro volumen, el "Pistis Sophía", de Josán Cavalleiro. En lugar de leerlo, recitó, como si se lo supiera de memoria, teatralmente, que para los griegos la anfisbena había nacido de las gotas de sangre derramada por la medusa cuando Perseo le cortó la cabeza.

- Lo que no entiendo -dijo Inga intentanto restar gravedad a la representación- es la persistencia de la temática biserpentina en culturas de lugares tan distantes como Oceanía, Grecia y el mundo maya.

- Hay verdades para las que la historiografía oficial no tiene respuestas. Como la presencia del barbudo pelirrojo antes de la llegada del hombre occidental; como la existencia del maíz en Asia antes del descubrimiento americano; como la recurrencia del éxodo en la mitología hebrea, polinesia, griega, azteca, maya; como la omnipresencia de la pirámide; como el estudio de los ritmos astrales y las luminarias celestes. Todos los pueblos tienen un San Jorge y un dragón. Hay que leer a Herodoto y a Platón para saber que antes se levantaba el sol donde hoy se pone. La ortodoxia no responderá nunca a los enigmas, a menos...

- ¿A menos...?

Él calló por un rato ignorando la pregunta de la joven hasta que dijo: ¿"Toma usted por un hecho la desaparición del Neandertal sólo porque lo dice la ortodoxia científica?" para volver a sumirse en el silencio. "¿Qué sabe usted? ¿No es un ejercicio sano del pensamiento cuestionarlo todo? La memoria universal supera las culturas. Hubo una vez una raza de ángeles, gigantes y titanes."

- Usted es un hombre sabio. Usted tiene respuestas para las lagunas que nos deja la historiografía oficial. Usted seguramente sabe de la leyenda del Vetero Club. Usted ha tenido acceso al Códice...

- ¡Es suficiente!, la corto en seco Victorio. El nombre de ese libro no se menciona en mi presencia. Bastantes... rebuscó la palabra exacta... cataclismos ha traído ese... libro que ni siquiera existe".

- ¿Cómo algo que no existe puede acarrear cataclismos?

Una puerta que alguien abrió con brusquedad interrumpió el diálogo. Apareció la doncella, una mujer bastante gruesa que sostenía una bandeja con un servicio de té, scones, crema y mermelada de frambuesas.

La criada tenía una forma peculiar de moverse, un contoneo, una cadencia que no pasaba inavertida. "Es la hora del té, señor Boadiceo", dijo con aire imperativo y un meneo. "Y recuerde que luego del té es la hora de su psicoterapia". Con disimulo intentó borrar los rastros de crema de sus labios, la evidencia de que había estado comiendo scones minutos antes.

-Gracias, Reina, respondió, e intentando suavizar tensiones preguntó a Inga: "¿Qué té desea la señorita, Earl Grey, Lapsang, Darjeeling...?

- El que usted prefiera... contestó. Volviendo al tema de...

- ¿Cuánto de leche en el té?, preguntó secamente la criada mirando a Inga con el rabo del ojo.

- Un sorbo... y fría. Estamos en Inglaterra, Reina, no seas impertinente, respondió Boadiceo intentando evitar las siguientes preguntas con las que su doncella iba a incordiar a la visitante.

- Como quieran, insistió Inga Yo sólo deseo saber...

- Señorita, ha perdido usted su tiempo al visitarme. Disfrute del té y ya sabe dónde está la puerta. Dispense a un hombre enfermo, manifestó Victoreto.

- Disculpe usted, señor. Mi intención no era...

- Lo último que puedo decirle, si se digna a aceptar consejos, es que si procura información sobre el tema biserpentino, o el que sea -y es lo último que puedo decirle antes de retirarme- usted debe visitar París. Allí vive una dama que lo sabe todo. Búsquela. "Como si no le bastase una boca...", esa es la clave para hallarla. No más preguntas. Ahora perdone que me retire.

En el camino hacia la puerta, siempre bajo la rigurosa mirada de la doncella, Inga creyó percibir un monograma con la serpiente bicéfala y las iniciales VC discretamente representados a relieve blanco sobre la superficie blanca de un grabado antiguo de Perseo en la pared del recibidor. Reina se colocó entre ella y el grabado, mientras le alcanzaba el sombrero, la gabardina, los guantes y el paraguas, por lo que Inga se marchó con la duda a cuestas, pero decidió que esa noche volvería.

Cuando el señor y la doncella durmieran ella regresaría a examinar con detenimiento aquel grabado, aquel monograma, aquella casa.
...
Una dura luz de naipe era la luna. Pensó en el Poeta cuando la sombra de la casa se proyectaba en el jardín. No tuvo dificultades para forzar la puerta. Entró. Todo estaba vacío. Los ocupantes se habían marchado con prisa y aún quedaban rescoldos en la estufa. Un libro solitario aguardaba por ella: el Libro egipcio de los Muertos. Sobre él había una nota manuscrita.

"Señorita: hubo una vez una raza de ángeles, gigantes y titanes. Busque. Fútil fuego si no es de Prometeo."

De la serie Las aventuras de los Esforçados Cavalleros del Vetero Club

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El cuento de hadas del Bibliotecario, la princesa y el dragón


El Bibliotecario estaba tranquilo, intuía que el Manierista lo estaba en el cielo en que cocinaría eternamente para la reina; y a juzgar por el aroma que llegaba a las playas desoladas de Alejandría, debía estar muy ocupado con una receta nueva, algo como T-Bone Steak in Chocolate's Bitter Mushroons. Las ruinas se extendían a todo lo largo de la antigua West Havana, él era como otra ruina del barrio; pero una ruina viva y vivaz, como siempre, que recogía en su perfil el antiguo esplendor del lugar. Tenía que hacer algo para poblar sus días, siquiera en esa forma contemplativa de que se ufanaba; lo que no debía ser un problema, puesto que siempre había tenido algo que hacer, era cuestión de naturaleza. En lo que se le ocurría algo nuevo, tomó de la vieja biblioteca derruida un simple librillo de fairy tales; claro, ya conocía el argumento, pero el prólogo, escrito en tinta simpática y el famoso Código Rosa, era siempre la mejor parte del cuento.
Había un príncipe y una princesa, que eran dos príncipes o dos princesas, o all of the above; porque en realidad se trataba de que en su mutua atracción mutaban constantemente, con el sólo propósito de producirse y recibir placer puro en el cumplimiento de sus deseos. Había un dragón que no era dragón, sino una cueva donde vivía el dragón; la gente aterrorizada los identificaba, pero en la cueva vivía el alcalde desposeído de un antiguo ducado, que se dejó secuestrar por el dragón. El alcalde pensaba que llamando a un príncipe podía hacer respirable aquel ambiente del dragón, y por eso convocó a la cueva a uno de los dos príncipes; claro, recordemos que es Código Rosa, así que realmente pensó solazarse con la princesa, sólo que como la condición era intercambiable resultó convocando a uno de los dos príncipes.

El otro príncipe no quería que el primero se expusiera al fétido aliento del dragón en la cueva, pero el primero quería regalarle una joya que sólo podía acrisolarse en aquel fuego terrible; el otro príncipe persistía, pero no pudo resistir la galantería del primero, que a todo se exponía para regalarle una joya. Al fin y al cabo, concedió el otro príncipe, lo propio del amor no es consumarse sino ser amor; sus propias palabras retornaron a él, recordándole que las cosas existen por su propia razón y no de acuerdo a una circunstancia más o menos adversa. También al final, la princesa enclaustrada era como la nube de aromas de las especies del Manierista; era sólo el placer de los dos príncipes, era ella la amenazada por el dragón, y era lo que el primer príncipe iba a rescatar. Por eso, el otro príncipe se reclinó lánguido, a esperar la joya prometida; nada —pensó— como un corazón tornado de oro acrisolado por el enfrentamiento al fuego de la maldad, si como es cierto el Mal sólo existe para enaltecer la Bondad. El otro príncipe se tornó princesa, para ver la partida del primero en su armadura de plata; y aquí se terminaba el prólogo en tinta simpática y Código Rosa, porque era —más terrible que nunca— ¡El códice, Thamacún!.

Del blog Westh Havana in Exilium Tremens

Vetero Club: La Serpiente de Jaya Lea

Por Justin Case

La tenue luz artificial de la bóveda oculta del Museo Británico disimulaba a duras penas la turbación de Inga, quien sentía unas ganas tremendas de matar.

Sus ojos desorbitados no se apartaban de la reliquia que sostenía la doctora Pestillo, aunque hacía esfuerzos por serenarse. "En ciertas circunstancias todos podemos ser homicidas", pensó.

"Esta joya en forma de sierpe de dos cabezas es una representación de lo que ha llegado a nosotros como la amfisbena, que en griego significa 'ambos lados'", explicó Antonina Pestillo.

"Estamos ante una copia micénica de una pieza muy antigua encontrada en el siglo XIX, y hoy desparecida, en el monte Jaya, o pirámide de Carstensz, la montaña insular más alta del mundo, en Oceanía, y el punto más elevado entre el Himalaya y los Andes, lo que conforma una trilogía de carácter místico. Ya se sabe que la montaña es símbolo de Dios porque Dios vive en las alturas. Jaya es conocida como La Montaña Cerrada porque el acceso a ella es muy restringido.

"Jaya, además, en sánscrito quiere decir victoria, y Jaya se llama al núcleo central del Mahābhārata, la epopeya más larga y probablemente antigua del mundo, cuya tradición épica es la clave del hinduismo, el único sistema religioso del mundo clásico que se ha conservado vivo hasta nuestros días. Hay demasiadas referencias al brazalete en ese libro. Algunas teorías dicen que todo él es una alegoría del brazalete".

Absorta en su erudición, la doctora Pestillo casi no notaba la desazón de Inga, quien al fin había conseguirno serenarse un poco.

-¿Y qué hacía una joya de ese tipo en un lugar tan apartado?, alcanzó a preguntar.

-Los arqueólogos han tenido acceso casi nulo a la montaña, un área de frecuentes terremotos y catástrofes desde tiempos inmemoriales cuando, según las evidecias, hubo allí asentamientos humanos de una cultura sofisticada. Dicen las leyendas que allí habitó una civilización perdida. Pero el hallazgo de la alhaja está envuelto en el misterio.

"La joya encontrada en Jaya, además, es idéntica a otra que supuestamente perteneció a la dote de Lea o Lía, según el Génesis la primera esposa de Jacob y madre de seis de los hijos de éste, Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón, a los que se atribuye el origen de seis de las doce tribus de Israel.


"Esta reliquia, que ha sido vista por muy pocas personas, es una copia clásica de la conocida modernamente como la Amfisbena de Jaya Lea, el emblema de una especie de logia, o sociedad secreta, que alguna vez habría existido y que hoy se le conocería con el nombre de Vetero Club".

Inga intentó sostener la pieza, pero desistió. Creía comenzar a recordar el origen de sus alucinaciones. Aquel monograma. "Lo que me sorprende es la recurrencia del símbolo de la serpiente de las dos cabezas, su persistencia a través del tiempo, en sitios tan distantes, entre culturas que no tuvieron contacto..."

Pestillo la cortó en seco, miró el reloj y devolvió el tesoro a su urna. "Sobre ese tema quien mejor puede hablarle es un escribidor de éxito que publica novelas populares, literatura de playa, pero llena de referencias arcanas, toda una suerte de código secreto para iniciados.

"Se puede decir que sus libros poseen dos niveles, o cabezas; siempre comienzan y terminan con una mordedura, y que más allá de sus intrigas superficiales contienen puertas cerradas con siete llaves. Un sustrato de algo... inasible para el hombre común. Él vive lejos; en Miami. Pero yo podría conseguirle el teléfono de Josán Cavalleiro a través de la editorial en Londres que tiene los derechos..."

-Cavalleiro está desaparecido. Lo acabo de leer en la prensa.

-En ese caso puedo conseguirle la dirección de otra persona que sabe mucho de esos temas y no tendría que salir del país. Pero ese sujeto, que estuvo internado en un manicomio hasta hace poco, no recibe visitantes.

"Y hay otro problema: él dice venir de una isla que sufrió un cataclismo. Su existencia está rodeada de misterio.

"Estará loco, pero de que sabe el hombre sabe".


De la serie Las aventuras de los Esforçados Cavalleros del Vetero Club

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9/8/2011

Vetero Club: Pistis Sophía

Por Justin Case

Consideró matarse, pero en lugar de hacerlo compró un pasaje Copenhague-Londres. Se dejó arrastrar por una multitud de todos los confines y emergió de la boca de la estación del metro de King Cross absorta en sus ideas tratando de olvidar aquella que la obsesionaba hasta el punto de considerar matarse.

Deseaba andar unos minutos antes de llegar a su destino. Alcanzó Judd Street, ordenó un café en una pequeña pastelería francesa con falso aire rococó mientras su mirada recorría los titulares del Times y se detenía en uno de ellos: "Desaparecido escritor de éxito en Nueva York". Dio un respingo.

Jasón Cavalleiro solía escribir bestselleres ocultistas llenos de simbología arcana. Acarició el lomo del libro de él que llevaba en el bolso, "Pistis Sophía". Siguió su camino hasta dar con la mole neoclásica del Museo Británico y entrar en ella. Le había vuelto la ansiedad que la desesperaba; la idea fija que la había traído hasta este sitio.

"¿Doctora Pestillo? Soy Inga", le extendió la mano a la mujer que tenía delante. Había concertado una cita con ella a través de un investigador danés experto en civilizaciones perdidas y pese a todo pronóstico Antonina Pestillo accedió a hablar con ella. La condujo a una recámara subterránea del museo. "Por seguridad". Cerró la puerta. Caminaron por un pasillo e indrodujo una clave en otra puerta. Otro corredor. Se dirigieron a una bóveda secreta.

"La serpiente bicéfala", empezó la doctora. "El denominador biserpentino ha sido objeto de estudios y toda suerte de conjeturas". Pestillo tenía un marcado acento del norte de España y un cabello oscuro recogido aunque largo como de virgen de pueblo. Inga redobló la atención. "En Mesopotamia se adoraba a Ningishzida, una serpiente bicéfala.

"En la Biblia, cuando el pueblo judío fue atacado por serpientes, Moisés mandó erigir una serpiente salvadora de bronce como le ordenó Yahev. Vemos ahí una dualidad: muerte y salvación. Las dos cabezas".
Inga se atrevió a interrumpir: "Con respecto al mundo antiguo, se dice que Cleopatra llevaba un áspid en el tocado y murió por la mordedura de uno ellos porque sólo un dios podía matar a una reina".

"Exacto", le contestó la española juntando las manos como quien ora, lo que le confirió aún más aura de advocación mariana parroquial: "Para los egipcios la serpiente era benéfica y maligna, sacra y profana, dual, como la Pistis Sophía de los griegos (poder-sabiduría): otra vez las dos cabezas.

"Seres como estos están también presentes en las mitologías americanas. ¿Ha visitado el Templo de la Serpiente Bicéfala, en Tikal? Asumo que sí pese a que todavía no me ha dicho cuál es su interés especial en el tema biserpentino".

Inga no se atrevió a contarle a la especialista que la visión recurrente de un ofidio de dos cabezas la obsesionaba hasta el punto de hacerla casi perder la única que ella tenía y querer matarse.

Para disimular su desasosiego, que crecía por segundos, cambió la vista que fue a posarse en una de las tantas reliquias que llenaban la estancia. Sintió un mareo. ¡La vio! ¡Esa era imagen que la obsesionaba! Un brazalete de oro en una urna de cristal representaba a la serpiente tal como se le aparecía en sus visiones aterradoras.

Al percatarse de la palidez de Inga la doctora Pestillo se enfundó las manos en guantes blancos; tomó, con cuidado extremo, aquella alhaja y comenzó a explicar: "Por tu turbación deduzco que ya sabes de qué se trata. Eres de las pocas personas que la ha visto. Es una copia griega de la célebre Amfisbena de Jaya Lea"... pero Inga no escuchaba, no veía.

Para entoces, ya era otra. Esas ganas de matarse se confundían ahora con ganas de matar. Había alcanzado un punto de no retorno, y lo sabía.

De la serie Las aventuras de los Esforçados Cavalleros del Vetero Club


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7/8/2011

Vetero Club: El Prófugo

Los guerreros duermen con las botas puestas, pero él no era guerrero ni calzaba botas y para más inri padecía de insomnio. Lo despertó el ruido del tren.

Miró el reloj. Los prófugos duermen con el reloj en la muñeca. Vio que había cabeceado apenas un par de horas.

Corrió la cortina y atisbó entre la nieve los arcos del puente que sostenía el ferrocarril. Midió con la vista una vez más los pasos que lo separaban de la escalera de incendios por si tenía que salir huyendo. El sombrero y la gabardina reposaban en la cama a su lado junto a una estola litúrgica con un monograma de símbolos arcanos.

 El tren rodaba interminable. Lo podía escuchar. Era una marcha marcial. Siseaba. Lo podía sentir. Se desplazaba por su pierna bajo el pantalón.

Despertó del todo cuando la serpiente de dos cabezas, una en cada extremo de su cuerpo, le clavó sus dos pares de colmillos. Alucinaba. Tenía que estar alucinando. El rastro espumoso del ofidio bifécalo indicaba que había reptado desde la puerta de la habitación de mala muerte en cuya cama esperaba ansioso el amanecer para subirse a un tren de Nueva York aferrado a una maleta de cuero repujado con el mismo monograma de la estola y las iniciales del Vetero Club, esa sociedad secreta, ese antiguo club de caballería según los registros oficiales desaparecido. Paralizado de terror, Jasón Cavalleiro, un escritor de éxito, supo que era el fin.

Pero era el principio.

De la serie Las aventuras de los Esforçados Cavalleros del Vetero Club


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25/7/2011

El fin de una era


El Manierista

 En un artículo sobre la literatura virtual dedicado a la aparición del blog CIstalgia, se afirmaba de su posible carácter efímero; lo que no es sorprendente, si toda historia, larga o corta, tiene un comienzo, un clímax y un desenlace. CIstagia, en todo caso, era una experiencia necesaria para separar la paja del grano; aunque todavía queda por ver por qué el director del libreto original insiste en mantener a la Madonna comatosa, pero esa es otra historia y es ajena. Lo cierto es que la reciente floración de los blogs "CI" como reclamo festivo del espíritu original, cumplió ya un cometido; se repartió la herencia y el reparto fue justo, cada uno se quedó con lo que quería, los buenos con lo mejor y los malos con lo peor.

Es ahí donde resalta la importancia del fenómeno CIstalgia, porque la alegría indiscriminada del blog original confundió lo bueno con lo malo; y muchos anduvieron con sambenitos ajenos, y otros se enaltecieron con trabajo también ajeno. La disputa de las tres "CI" dejó en claro quién era quién e hizo qué en Cuba Inglesa, y eso es lo que importa; después de todo, para todos nace el sol, y la cura es justo para los enfermos. La tozuda fe, a veces, ha de ceder con cierto elegante pragmatismo; y si ya se liberó esa catarsis que hace de Cuba Inglesa el nebuloso pasado —gracias, CIstalgia—, a qué insistir en alargar lo que ya no tiene sentido porque es precisamente pasado.

Hay muchas maneras de responder a la grosería irresponsable, y una de ellas es el silencio digno; decir No muchas veces es simplemente no participar, dejar que corra cada quien con su destino. Parece que el sentido del ridículo, como todo, también es relativo; y según la inteligencia cada quien interpreta lo que quiere, pero los más bajos nunca podrán mirar más alto. Eso sí, los nobles cistálgicos se quedan con el recuerdo de lo que hicieron, de cómo y por qué lo hicieron; los mojarreros se quedan con su parte, el fango sucio del río revuelto en el que hurgan buscando tesoros imposibles. Ironías de la vida, quien quiso un blog intelectualizado y serio termina armando una cloaca con el peor enemigo del espíritu que dice honrar; y porque naturaleza obliga, hay que empezar a poner distancia, que eso no es ni vicio sino simple y pura enfermedad.

Ahora, mientras sacamos el magazine de crítica literaria de EdItPar, nos quedamos con este buen recuerdo del ayer; no por nostalgia sino recordando que a la gente la caracterizan sus actos y no otra cosa, y luego de todo clímax viene un desenlace que lo pone todo en su lugar. Hasta entonces aquí dejamos algo más ilustre que el Libro de placeres, de la gran memorabilia de Cuba Inglesa; y uno de los proyectos más impactantes de toda la blogosfera cubana, que en su concresión sirvió para dejar constancia de para lo que sirve cada uno.


22/7/2011

Cantar de Inga


CANTAR DE INGA
(Anónimo)

Magnífico Príapo que exhibes
la roja cabeza de tu prepotencia;
y tú, Clítoris no menos excelsa
que te yergues en su cercanía;
inspírenme, de modo que pueda cantar
esta historia increíble de la gran Inga.
Inga Vikinga desfalleció
entre las manos del Periodista,
que no supo —¡oh, por Dios!— no preguntar;
porque toda ella, Inga que respinga,
era promesa de felicidad.
Mas está escrito que Dios ciega
para que no se nieguen al designio escrito;
Inga respinga para el Periodista
y este pregunta ¿es eso el amor?.
Inga desfallece ante la pregunta
porque sólo responde a la caricia.
Dubitativo el Periodista
no puede huir de los anonifagios
hasta que la reina le da una pastilla
e Inga revive esperanzada
y los anonifagios se vuelven anonimones
y el Periodista descubre, nada que preguntar.
¡Qué esbelta esa Inga del Periodista!
Claman los anonimones
y el Periodista la muestra y la acaricia
hasta que ella desfallece de nuevo
pero esta vez de felicidad.

21/7/2011

Para una introducción de la literatura cumberlandiana III

El Manierista

Si la existencia de Cuba Inglesa dio a luz literaturas nuevas, su muerte —que es sólo clínica— deparó nuevas sorpresas; porque en verdad, las literaturas que se dieron en ese marco original todavía se alineaban con los cánones tradicionales, a pesar de la originalidad del marco. Desde la novela Erótica a la literatura seudónima, todavía responden a esos cánones tradicionales; pero si Erótica trajo a la luz el concepto de Blogonovela, este sólo se realiza de hecho en su política de comentarios. El cierre virtual y más o menos efectivo de ese blog icónico, produjo un fenómeno por defecto; y es que con el eclipse de la matriz, salen a relucir las historias —las tensiones y francas contradicciones— que la sostuvieron.

Eso es lo que se puede encontrar en Cistalgia, el último intento por recuperar la experiencia Thamacún; que aunque de futuro incierto, ha servido sin embargo para recuperar la situación original. Lo mejor, desde luego, es esa actualidad constante del fenómeno; demostrando que sobrepasaba a su editor y colaboradores, dando alcance existencial y mediático a todo lo que ocurría alrededor suyo. El Cistalgia, el blog secuela, de pronto se reencuentran los antagonistas originales; y rescatan el drama original, antes sepultado por resultados esplendorosos pero consecuentes, como ese de la literatura seudónima.

Lo mejor de Cistalgia, es que como literatura es anónima; es decir, una contracción perfecta a la primera tradición universal de la literatura, incluso si eventualmente los autores/actores recurren al seudónimo. En Cistalgia es la trama lo que resulta de seudoficción, al combinar el anonimato y el heterónimo de sus múltiples actores con la contradicción de la vida real que viven; porque novela al fin, es de la expansión de la vida real a la virtual de lo que se trata. Podría prefigurarse entonces un futuro, en que los niños vuelvan a ser mortificados con una historia de la literatura universal; que siendo virtual, dedique un capítulo a la Poesía Anónima del siglo XXI. El valor antropológico de esta proyección, es que figuraría la cristalización de la cibernética como naturaleza técnica; es decir, el esplendor mismo de la cultura como naturaleza artificial [tecnológica] en que se alza lo humano.

Curiosamente, el drama se centra en la herencia [espiritual] de la matriarca, [clínicamente] muerta; y resulta una novela sin fin predecible, que por momentos alcanza temperatura de thriller y en otras recuerda a las primeras soap opera de la radio. En esa trifulca hay uno hijo virtuoso, uno perverso y otro pusilánime que casi nunca sale en la foto; que obviamente, pueden deparar sorpresas, porque lo importante de esta blogonovela es que es viva, y la sorpresa está a la vuelta del ENTER. Más interesante aún, parece ser un teclazo compulsivo y del menos exuberante de la familia el que desató esta revitalización; que no importa si efímera, figura otra vuelta más en —más peligroso que nunca— El códice, Thamacún.

http://dirticity.blogspot.com/

12/7/2011

Ilusorio

Érase una vez un país ilusorio que se creía que era lo que no era.

En el país estaban prohibidos los espejos, y las aguas eran constantemente agitadas para que los habitantes no pudieran verse el rostro. La plata había sido confiscada y no quedaban superficies bruñidas, cubiertas todas por la pátina de la desidia.

En el país no se vendían pastas abrasivas porque El Gran Maligno impedía, según los reyezuelos que gobernaban el país, que pudieran importarlas, y cuando los habitantes empezaron a usar dentríficos para pulir las superficies, desaparecieron los dentríficos como por ensalmo.

Hacía tanto tiempo que en el país ilusorio estaban prohibidos los espejos que los habitantes habían olvidado no sólo cómo eran sus rostros sino incluso que tenían rostros. Y como el rostro es el reflejo del alma habían olvidado incluso que tenían alma.

Pero como el alma no necesita espejos donde reflejarse, siempre resurgía pese a todo aunque la percepción que de ella se tenía era bastante distorsionada. Un día apareció un alma tan bruñida que en ella pudieron empezar a mirarse las demás almas hasta que de tanto mirarse se les reventaron los ojos y de sus cuencas vacías comenzó a brotar la sangre. Entonces, los reyezuelos que gobernaban el país encadenaron el alma bruñida, esgrimiendo su deber de proteger a los habitantes, y la vendieron al mejor postor. Desde entonces se prohibió por decreto hablar del alma.

20/3/2011

Nuevo Songo: Es el Fin

Yo, Leididí, reina, vuestra hermana, estaba en el islote llamado Nuevo Songo, por causa de la palabra de los dioses. Yo estaba en el islote, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: "Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en todo el mundo: a la de Vindobona, a la de Songo Tora y Songo Bora, a la de West Havana y a la de Alejandría, a las del principado de Eurabia y de Sealand."

Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelta, vi siete candeleros de oro, uno en cada colina del islote, y en medio de los siete candeleros, estaba yo junto a una lámpara del más puro aceite. Al frotarla salió un humo blanco, como blanca lana, como nieve; y el humo cubrió el islote entero.

Y dijo la voz que hablaba conmigo: "He venido para restaurar la Nueva Jerusalén, en Port La Maya. Elevaré al islote con todos sus habitantes, y Leididí Usnavi Burundanga, Primera y Última, reinará por siempre, con su túnica de estrellas y su cetro de oro, como el fuego eterno, a la derecha del Olimpo, junto a los dioses de toda la vida, los que correteaban en la Tierra con los Hombres."

Y el islote todo se levantó, con su gente, primero, una por una porque cada uno de sus nombres estaba escrito desde siempre en la Palma real de la mano de Dios; con sus animales, con sus árboles, con sus palacios, con cada uno de sus átomos. Todo el islote, y lo que pertenecía a él, y lo que fue tocado con su sombra, se hizo salvo, en una dimensión más allá de la Palabra, donde nada ya lo podrá manchar; nada sacro, nada profano. Porque el islote estaba llamado a ser leyenda, a no pertenecer a nadie, ni a su Creador porque no hay uno sino muchos dioses aunque a veces se torne Uno el unigénito.

Al final, el humo blanco se volvió nube, donde yo, vuestra soberana, me elevé sentada al final de todo. Y, ascendida, todo fue blanco; todo fue seda. Fui sedada. Y aparecieron ángeles con vestiduras resplandecientes, como doctores mensajeros de los dioses. Un sonido de sirena como las trompetas del Juicio me elevó hasta este cuarto blanco donde escribo con dolores de parto a las siete iglesias, hasta esta morada de la Casa del Padre, que es uno y muchos a la vez, que es Padre y Madre a la vez. Y aquí estoy. En una caja blanca, rodeada de Nubes, reino. (Una caja blanca de resonancia es la Eternidad) Al fin reino en la más absoluta mansedumbre. A la diestra de Dios, por siempre jamás.

Es el Todo, la Plenitud. Es la serpiente mansa de dos cabezas que en forma de manzana se muerde la cola. Es el Principio. Es el fin. Ya no caben dudas: la Mujer y la Serpiente se han reconciliado. Se acabaron el polvo y los dolores. Ya lo puedo asegurar. El orden de todas las cosas ha sido restaurado. Ya no tengo nada más que hacer porque no tiene tiempos la Eternidad.

Mas para la dimensión de los hombres es el fin. No caben dudas: EL FIN.

29/1/2011

El Triunfo de la Claraboya

Por el Colectivo Anonimón

Un ejército de Claraboyas recorrerá las calles de Nuevo Songo buscando a sus naturales enemigos, los Tragaluces.

La Caja China que contiene el Rayo Clarificador está ya lista para abrirse. Entonces, el Anonimón Feliz tomará alegremente posesión del Ministerio de la Felicidad y del Amor.

Llevará en ristre, por siempre y para siempre, una banda de neones rojos y azules que lo distinguirán como líder de hordas felices.

Luchará con sonrisas por arma y logrará que ningún morador de Nuevo Songo le tema nunca más a la ternura.

Se establecerá un cordón de carcajadas en los puertos aduaneros, de modo que cada visitante del islote quede inmunizado contra la amargura.

Se repartirán en Nuevo Songo subproductos del rayo y se permitirá a los habitantes ofrecerlos como souvenirs.

No se preguntará la gente cómo el Sol puede servirla  sino cómo ella puede servir al Sol.

23/1/2011

El Acelerador de Claridades del Anonimón Feliz

Por el Anonimón Feliz

Una gran caja china del cielo cae; contiene un poderoso rayo bisiesto que ilumina el camino de los moradores insignes de Nuevo Songo.

Sigamos al rayo acelerador de claridades: lo pido yo, el Anonimón Feliz, hoy más feliz que nunca pues veo la luz rayánica y sin temerle a la ternura, sigámosla.

Aviso al Anonimón: Estimado Anonimón Feliz que tanta luz ha dado a la blogosfera. El islote planea ofrecerte un cargo en el gobierno: el de Ministro de la Felicidad para que sigas llevando la claridad a donde hay tinieblas. Esta redacción desea solicitarte una entrevista para que arrojes luz sobre nuestros lectores sobre una serie de temas. Por favor, contáctanos en nuevo.songo@googlemail.com


21/1/2011

Islotadas

Por Comentarista Anónimo

¿Qué sería de los aedos si no tuvieran glorias que cantar?; ¿será esa la razón de las gestas, endulzarnos la existencia con esa belleza que alarga nuestras vidas?

Las glorias del islote se cantarán eternamente como las Islotadas (grupo de pequeños poemas heroicos muy cantados y bailados en regiones confínicas).

La historia de Nuevo Songo está inscrita junto a los cantares de Gilgamesh y Enkidú, el Libro de los Reyes de la Biblia y el de los Muertos que se inventaron Egipto. Palidece de envidia Elena de Troya con las proezas de Inga, y Afrodita y Atenea se disputan soplar los consejos como viento que susurra en los oídos de la reina Leididí Usnavi Burundanga I.

¿Mas quién es el Homero a quien Dios regaló los ojos para que viera la extensión en que reinaba?; sólo tú, Cronista, albo y con los ojos zarcos e invencibles, hasta el punto de arrobar a las multitudes que te aclaman embelesadas.

17/1/2011

Fray Chiquen: de la Divina Comedia

Figurilla de Fray Chiquen en venta en una Botánica
de Little La Maya
Fray Chiquen, dueño de una cadena celestial de ángeles fritos, daría cualquier cosa por probar un pollo porque es un ave que en el cielo no hay.

Fray Chiquen, que antes de ser fraile era conocido como Kent Tacky, estuvo preso (junto con San Expedito, este último por exceso de velocidad) en una celda de la que San Pedro guarda las llaves porque cuando se veía escaso de suministros engañaba a sus clientes dándoles paloma por ángel, que es la expresión celestial equivalente a gato por liebre.

Fray Chiquen, santo patrono de la comida rápida, tiene todo un vitral dedicado a él en la Basílica Catedralicia Sismática de Port La Maya.

Fray Chiquen es uno de los protagonistas de la monumental Divina Comedia encontrada en uno de los anaqueles de una sección olvidada de la Biblioteca Novosongolesa.

16/1/2011

Del mito y de la alquimia de lo real

Por El Aquinatense

Las transmutaciones de la alquimia rezan que la concreción absoluta de lo real se logra al extraerlo de su calidad de ito (1. suf. Adoptado por convenio en la nomenclatura química, designa las sales de los ácidos cuyo nombre termina en -oso. Sulfito, fosfito. 2. suf. En mineralogía y en química, forma nombres de minerales. Grafito) preexistente a la condición seráfica en que se hace alado, sea o no sea erótico.

Vamos, amado mito, intentémoslo otra vez.

13/1/2011

La hora de la Gloria o del Olvido

Es el dilema del peregrino cuando llega. Y ahora qué. Nuevo Songo alcanzó la gloria en el 2010, un año rico en triunfos que llevaron a este blog a la cúspide, por lo que ya no sabe a dónde más peregrinar. ¡Nuevo Songo lo ha logrado todo!

 Esta bitácora, que comenzó al calor de Cuba Inglesa como un intento de cantar la épica de un islote en el Mar de Irlanda, se adjudicó en el año recién finalizado el Premio al Mejor Narrador Bloguero de la Blogosfera Cubana otorgado al Cronista de Nuevo Songo, tras ganar con ventaja la consulta de Encuestas Cubanas, y también recibió el Sunshine Award 2010 a los Mejores Blogs Hispanos por intermedio del Blog del Recién Llegado.  Fue además Jurado del Premio Blogojodedera 2010.


Para no ponermos a sumar premios, distinciones, honores y condecoraciones baste resumir que Crónicas de Nuevo Songo logró la categoría de Blog de Culto al ser parte de la obra "Erótica", de Armando Añel, Duque de Vindobona, la blogonovela que logró englobar toda una estética.

Historias, seres, situaciones, leyendas, entuertos, héroes y villanos llenaron este blog durante un año inabarcable como la literatura cumberlandiana.

Por sólo citar a algunos de los personajes de los últimos meses nombramos al Gnomo Carterongo, a la Vieja Dama (perfumada) de la Medalla, a las Wikas y el Invidente Oteante, a las Niñas Adivinas del Bosque, al Mahatma Dandy, a King Normando de Telonnes, a Marco Polo Shirt, a Senefelda SansSouci.

Rememoramos al Agua Mansa y a la Hermandad Thamacunesa. Recordamos el Cumpleaños del Verso, el secreto el árbol de la Graviola, el misterio de Ópera Prima.

Y cómo olvidar al Códice, al Pulmón ("El Códice Thamacun"), una epopeya cantada por aedas, una saga que "añade lo no visto, unos giros literarios capaces de provocar el éxtasis con la lectura misma", como dice el crítico Don Ignacio T. Granados, en "Para una introducción a la literatura cumberlandiana".

¿Pero un islote que ya ha alcanzado su Hora Final, que ha sufrido cataclismos, invasión de un bosque encantado y que ha llegado a la Nada, está a salvo de la extinción y es capaz de superar todas las pruebas?

Nuevo Songo del Norte se encuentra en la cúspide. Es uno de los momentos más cruciales de su existencia.

Tras haber alcanzado las glorias, superado las pruebas y derrotado a los dragones, el islote no sabe ahora hacia dónde ir ni si es capaz de vencer al último de sus enemigos: el desgaste.

El 2010 quedó atrás, y un nuevo año se abre como una papaya premonitoria. ¿Vencerá el islote o se evaporará entre las brumas del mar del Irlanda y se marchará a la Nada, de donde vino? Sólo el tiempo lo dirá. ¿Ha muerto el islote? Larga vida al islote. En la dimensión que corresponda. En la blogosfera o en la galaxia que el azar decida.

De este lado de las doce campanadas es la Hora de la Gloria o del Olvido. Feliz año. Feliz eternidad.